Inauguración del festival Art Battalion vol.4 en White Lab

La apertura de la cuarta edición del festival Art Battalion ha estado embriagada de instalación e interacción con el espacio. La obra, que va literalmente desde el techo hasta el suelo del edificio, ha podido ser una con la arquitectura específica de White Lab, siendo esta una de las principales premisas este año.

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

Según entramos al espacio, nos encontramos con la obra de Alicia Martín y David Paya inundando las paredes y acompañándonos mientras bajamos las escaleras, en un diálogo constante con el espectador acerca de la interacción de los materiales con el espacio y el público.

El hueco de las escaleras está ingeniosamente aprovechado con la pieza de Barbara Long, quien mediante una espectacular estructura de alambre envuelta en tela a modo de tentáculos, nos dirige el camino hacia la sala inferior. La obra nos habla acerca de la visión de la artista hacia su propia madre y su relación con sus hermanas y hermanos.

Al llegar a la planta baja, antes de dejar las escaleras, observamos en una esquina una pequeña obra de Norberto Rodríguez, quien nos habla de memoria y encuentro, utilizando una pieza de mobiliario antigua e interviniéndola con objetos encontrados y de segunda mano.

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

La pared más grande del espacio está completamente ocupada por las hojas de un cuaderno de esbozos, ordenadas de manera casi obsesiva, y que contienen el relieve de múltiples superficies marcado con un lápiz. En contraposición a la pieza anterior, esta instalación de Judith Borobio se extiende por toda la superficie de la pared, adaptándose al espacio de exposición en este caso.

En el centro del espacio, invadiendo intencionadamente el paso del público, encontramos una instalación de Gabriel Castaño, que plantea de manera lúdica la fe del artista (así se llama la obra, «The artist’s faith»), y que bien podría ser la fe en el artista. La obra se trata de 50 panes pintados de blanco, con sendos tenedores clavados encima de forma vertical, y una cuchara en precario equilibro sobre cada uno, cuestionando abiertamente la credibilidad en la obra artística por parte del público.

Según nos acercamos al siguiente espacio, observamos las piezas de Elisa Ballesteros, cuestionando la identidad en un juego de espejos y reflejos, y retratos a medio esbozar, increpando directamente al espectador a formar parte de la pieza y a preguntarse por sí mismo.

ArtBattalion vol.4 en WhiteLab en el marco del festival Hybrid - alterMAD

ArtBattalion vol.4 en WhiteLab en el marco del festival Hybrid - alterMAD

El fondo de la sala está ocupado por los lienzos de Pedro Ele, quien cuestiona la imagen que proviene de la moda y opera con ella, creando collage y formas imposibles, en una suerte de cirugía artística de cara al espectador.

A su lado, encontramos la pieza «Laminae», de Gonzalo de las Cuevas, quien plantea un recorrido de 360º al espectador para descubrir los intrincados lenguajes de cada una de las capas que se enlazan en su pieza, invitando así a la reflexión sobre los diferentes medios y su interacción entre sí.

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

Festival Art Battalion vol.4 en White Lab - alterMAD

El segundo espacio nos conduce entre numerosas instalaciones. La primera la encontramos nada más entrar, de la mano de Akos Art. Se trata de un grifo ubicado casi en el techo de la pared, del que pende a modo de chorro de agua un plástico transparente. En el manifiesto del artista se invita al espectador a adentrarse en dicho plástico, a experimentar de forma metafórica la invasión de plástico a la que estamos sometiendo al planeta.

Frente a la misma, y en perfecto diálogo con ella, encontramos «Armadura expandida» de Iria Martínez, quien nos habla precisamente de las capas simbólicas que los humanos utilizamos a nuestro alrededor para protegernos de las amenazas sociales y públicas, de las relaciones y nuestro comportamiento acerca de ellas. ¿Servirá también para tapar nuestra mala conciencia sobre la contaminación del planeta…?

Siguiendo con la introspección, la ácida instalación de Ángel Cobo y Reyes Liébano para ENCRUDO nos pone literalmente de rodillas ante la tecnología, plantando encima de una gran cortina roja un banco para rezar y purgarnos, ante el que contemplamos tres monitores mientras estamos sujetos en corto por el cable de unos auriculares.

Hacia el final de la sala vemos la instalación de Christian Pardó, consistente en una proyección en vídeo y en un montaje de fotografías que podemos rodear para contemplar alrededor. El vídeo continúa la temática de la contaminación del océano por los plásticos, mientras que las fotografías nos hablan de una fatiga visual cotidiana que necesita ser sanada.

Un pequeño espacio dentro de la sala contempla la instalación de Álvaro Borobio, quien recoge durante 12 meses todos los plásticos que consume y los corta en pequeños trocitos, esparciéndolos por 12 metros de lona, y pintándolos a continuación. La pieza cierra de esta manera la visión comprometida con la contaminación que tiene en común esta sala.

 

La visita al festival se abre a múltiples lecturas posteriores realizando el camino de vuelta a través de las numerosas instalaciones. Con tan buen sabor de boca, quedamos a la espera de las performances y la fiesta que aguarda el sábado.